The Handmaid´s Tale: ¿Un futuro distópico?

The Handmaid´s Tale: ¿Un futuro distópico?

mayo 16, 2018 0 Por Iara Reinoso

La realidad de Gilead ¿es sólo ciencia ficción?

“Usa el vestido rojo, ponte las alas, cierra tu boca, sé una buena chica, gira y abre las piernas, sí señora, el Señor permita que madure”. Con estas palabras se anunciaba el retorno de la segunda temporada de The Handmaid´s Tale, la serie ganadora de 8 premios Emmy que relata la vida de June (Elizabeth Moss) en un futuro distópico donde las mujeres sólo tienen el rol de procrear y cuya lucha constante por escapar guía todo el relato.

 

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Gilead es el nombre del régimen que gobierna a los Estados Unidos en esta serie de ciencia ficción que volvió a la televisión el pasado 25 de abril para desarrollar y continuar la historia dentro de esta dictadura patriarcal y violenta donde las mujeres sólo poseen valor siempre y cuando tengan sus capacidades reproductivas intactas.

 

Violación, violencia, castigos psicológicos, xenofobia y lesbofobia son sólo algunos de los padecimientos a las que las mujeres son sometidas en esta serie de televisión basada en el libro homónimo de la reconocida escritora Margaret Atwood, y cuyo éxito no sorprende tanto como la actualidad de las problemáticas que trata.

 

No es casual que una serie de tintes feministas tan claros sea la estrella de la cadena Hulu y que haya encontrado fanáticos en todo el mundo justo en un momento donde el reclamo por la liberación de “la manada” en España se volviera tema candente en todo el globo o cuando una horda de pañuelos verdes navegan libremente por las calles de la Ciudad de Buenos Aires.  

 

En la serie vemos a miles de mujeres siendo hostigadas, despojadas de derechos, humilladas y obligadas a reproducir niños como único deber moral, pero esto, pese a estar situado en un futuro distópico, se siente más vigente que nunca. ¿Qué diferencia hay entre la dictadura de Gilead y la actualidad latinoamericana donde las mujeres son obligadas por el Estado a tener a aquellos fetos que no quieren dar a luz?.
En The Handmaid´s Tale se nos muestra a una mujer que luego de ser violada es obligada a gestar en su vientre al fruto de esa violencia. Desesperada, decide eliminarlo tomando un producto químico y luego de ser descubierta es revictimizada y encerrada, cadenas mediante, en un sótano hasta que sea el momento del parto. No importa cual sea el nombre del personaje, pero el “Caso Belén” es lo primero que se nos viene a la mente.

 

Mientras que en la serie la fertilidad de la mujer es lo único importante, la vida real nos sorprende con casos tristemente similares. ¿Acaso no hay niñas de 12 años violadas que se ven obligadas a dar a luz? ¿o mujeres que se mueren desangradas rodeadas de mugre, indiferencia y abandono?. ¿Qué diferencia hay entre estos casos penosamente actuales y las cadenas a las que atan a las futuras madres en The Handmaid´s Tale?.

 

June, como el resto de las Criadas de la serie, ha dejado de ser sujeto para ser un objeto al servicio de los deseos de otros. En Gilead poco importa que ella sea una mujer preparada con títulos bajo el brazo, madre de una niña deseada o que esté casada con alguien a quien ama por decisión propia. En esta dictadura June sólo importa en tanto cuerpo gestante. Sólo cobra valor y es visible siempre y cuando pueda traer al mundo a aquel hijo tan deseado por quienes detentan el poder.

 

En el marco del debate por una Ley que despenalice el aborto en Argentina, el musicoterapeuta y orientador familiar, Diego Abriola señaló: “Basta de mentiras. El aborto no es ningún derecho humano. Es la matanza de un niño inocente en la primera fase de su desarrollo. Hoy mueren 60 millones de niños inocentes. ¿Hay mayor holocausto?”. En esta afirmación, junto a muchas más que la acompañaron en el Congreso, hay un punto de contacto con la realidad de Gilead: aquí no solo no se nombra a la mujer gestante, sino que se la invisibiliza y se la culpa intrínsecamente de la muerte de aquel feto no deseado.

 

La culpa se convierte en el hilo conductor de todas las acusaciones tanto en la serie como en la Sociedad actual. Poco importa que aquella mujer decidida a abortar desee tener una carrera, haya sido violada o simplemente no quiera tener más hijos: es culpable de no cumplir aquello que la Sociedad decreta como objetivo máximo: madre; así obtiene como castigo la pena de no ser, se convierte en nadie, en una palabra vacía indigna de pronunciarse en discursos ajenos.

 

Las cadenas que en The Handmaid´s Tale apresan a las mujeres hasta que dan a luz se reproducen en nuestra realidad en forma de un Código Penal que las condena con hasta 4 años de prisión por eliminar de su ser los vestigios de un conjunto de células no deseadas.

 

Dicho todo esto cabe preguntarnos: ¿qué nos diferencia como sociedad de aquella que gobierna Gilead?. The Handmaid’s Tale ni es ciencia-ficción ni habla del futuro, es una puesta en escena de la violencia que contiene cualquier sociedad patriarcal de la cual Latinoamerica, claramente, no está exenta.